Andrea y seba
200 invitados, una casa en Colina, y un "excelente servicio" que llegó solo, sin referencias
Lo que buscaba el cliente
Andrea llegó por Instagram, sin conocer a nadie que hubiera trabajado con LMQH antes — así que hizo su propia investigación, escribiéndole directo a clientes anteriores. Las referencias volvieron unánimes, y en la primera reunión la conexión fue inmediata. Lo que pedían era claro: 175 invitados (terminaron siendo 200), formato cóctel extendido en su propia casa en Colina, con dos prioridades que no eran negociables — que nunca faltara comida, y que todo se viera impecable.
Llegaron con una lista larga de preguntas: qué pisco usan, si podían traer su propio vino, si los mozos podían servir las botellas que ellos pusieran, si se podía cambiar el vodka por whisky, si la estación de mar podía tener jaibas y ostras en vez de lo propuesto. Cada pregunta tenía un sí.
Cómo lo resolvimos
La propuesta inicial se construyó casi como conversación: cervezas premium, pisco sour con limón exprimido el mismo día, estación de mar rediseñada con pinzas de jaiba y ostras porque eso era lo que habían visto y querían. Tres tipos de mini platos —carne, vegetariano y mar— para que nadie se quedara sin opción. Bajón cambiado a sanguchitos de mechada con papas, porque esa combinación no se discute.
Después de la propuesta cerrada vino la visita técnica al lugar, y ahí aparecieron tres necesidades que no estaban en el papel original: la carpa de 300m² se quedaba corta para 200 personas y el flujo de ceremonia integrada, el acceso necesitaba un pasillo que protegiera el pasto y elevara la llegada, y había que asegurar electricidad continua para que nada se cortara en el brindis o el primer baile. Carpa ampliada a 400m², pasarela alfombrada de 26 metros, generador de respaldo de 12 horas — y de regalo, 400m² de pasto sintético para nivelar el terreno, sin costo.
El resultado fue una casa particular transformada en un venue de 200 personas que funcionó sin cortes, sin barro, sin filas — y una novia que, meses después, seguía recomendando “al Nico” a quien preguntara.
¿Quieres que tu evento se vea y se sienta así?
¿Estás eligiendo productor sin tener a quién preguntarle? Te entendemos — Andrea tampoco tenía referencias. Hablemos.