Matrimonio

Bruno y Camila

Hacienda Picarquín: una transformación radical. 250 invitados, un solo equipo para gastronomía, DJ, iluminación y producción.

Cliente Camila Larraechea
Locación
Escala 250 invitados
El Desafío logística extrema, lugar imposible
La voz del cliente
Lomasquehay es lo que estoy viviendo ahora, esto es un lugar que no es un centro de eventos y lomasquehay lo convirtió así y realmente emociona, porque teniamos ideas las fuimos tirando, las fuimos conversando, el nico y todo su equipo muy muy abiertos a escucharnos y al llegar me emocioné muchisimo al ver como se tradujo todo en lo conversado asique gracias lomasquehay por cumplirnos ese sueño
— Camila Larraechea
El Punto de Partida

Lo que buscaba el cliente

“Al llegar me emocioné muchísimo al ver cómo se tradujo todo en lo conversado.”Esa fue la frase de Cami al entrar a Hacienda Picarquín el día de su matrimonio. Y es la medida más precisa de lo que hace LMQH cuando funciona.Cami y Bruno tenían más claro lo que no querían que lo que sí. Él: nada estructurado, nada forzado, nada que se pareciera a “un matrimonio matrimonio”. Ella: comida fluyendo toda la noche, que nadie pasara hambre esperando. Los dos querían un carrete real —con nivel, sin rigideces.La locacion elegida era Hacienda Picarquín. Una hacienda histórica con quincho octogonal, parrón, árboles centenarios. No un centro de eventos. Sin sistema de sonido, sin pista de baile, sin producción. 250 invitados, 27 de diciembre.

La Operación LMQH

Cómo lo resolvimos

LMQH ejecutó una operación integrada de principio a fin. “Al llegar me emocioné muchísimo al ver cómo se tradujo todo en lo conversado.” Eso lo dijo Cami. No nosotros.
La dirección estética se construyó junto a los novios: mediterráneo campestre, materiales nobles, tonos tierra y verde olivo. Ramas de olivo sueltas, flores silvestres, alcachofas y limones como decoración. Guirnaldas con caída suave. Un lugar que se sintiera encontrado, no armado.
El quincho octogonal tiene vigas metálicas a 6 metros de altura. Anclamos directamente 6 cabezas móviles, disco ball y LED wash sobre esas vigas —sin truss. El quincho se convirtió en sala de concierto. El parrón de 12 metros se iluminó con guirnaldas y se transformó en el corredor de cena de la noche.
Lo que Cami y Bruno no tuvieron que resolver: la técnica, la logística, la iluminación, el rider de la banda, el desmontaje a las 4 AM. “Al llegar me emocioné muchísimo al ver cómo se tradujo todo en lo conversado.” Eso lo dijo Cami. No nosotros.

Siguiente paso

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¿Tienes un lugar soñado que no fue diseñado para matrimonios? Reservas para 2027 abiertas. Las fechas de diciembre se cierran antes que cualquier otra del año. Si tienes el lugar y la fecha en mente, el momento de conversar es ahora.